Mostrando entradas con la etiqueta huecos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta huecos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de febrero de 2017

¡nene, el abuelo ha muerto!


Duelo


     Hace unos dias acudió a consulta una madre preocupada por como podría afectar a sus hijos la muerte de un ser querido con el que tenían una relación afectiva muy fuerte y cercana. Era evidente que se trataba de una madre que no sabía que hacer con esa situación sobre todo porque ella estaba en pleno proceso de duelo y en esos momentos cuesta mucho tener claro que hacer para no solo aliviar a quienes nos rodean y más queremos, sino además como hacerlo para no añadir más dolor y tristeza a la que ya se siente.
    Con este pequeño articulo me atrevo a dar una pequeña guía de como actuar para no generar en esos pequeñines que tanto queremos más incertidumbre, miedo o ansiedad incluso.




jueves, 10 de marzo de 2016

El Autocontrol



     Nos ha tocado vivir una época en la que los cambios se producen de un momento para otro y lo que en un momento fue blanco ahora se torna negro. Los cambios traen consigo muchas veces inestabilidad, ruptura, novedades… y hemos de estar preparados para ello, pues en eso consiste nuestra adaptación. 
     A muchas personas se les hace muy difícil dejar atrás “su manera de hacer las cosas” porque siempre hasta ese momento le han dado buenos resultados. Nos ponemos limitaciones y obstáculos desde el momento en que decidimos que tenemos que estar “seguros” para hacer determinada tarea o empezar un nuevo camino. Lo hacemos también cuando “queremos evitar equivocarnos”, toda nueva actividad conduce muchas veces a errores de los cuales el ser humano aprende y mejora. Y nos limitamos también cuando queremos tenerlo todo “controlado”, y es quizás esta limitación la que peor llevamos pues partimos de un concepto erróneo desde el principio: “el control no se puede iniciar si no se ha iniciado la actividad , pues ¿Cómo queremos tener el control de algo que no se ha iniciado?.
     Todos utilizamos  o intentamos tener mecanismos de control sobre las cosas que nos rodean en mayor o menor medida. Valga como ejemplo , y es algo que yo sufrí en mis propias carnes lo que le ocurre a los mal llamados “triunfadores” , que bien podría ser tu jefe o alguien muy cercano a ti . Suelen tener muchos mecanismos de control, esto les lleva a mostrarse obstinados y exageradamente independientes.  Esto se traduce luego en un estilo de gestión autocrático,  ineficaz a la hora de delegar y altos niveles de estrés tanto para él como para sus compañeros y subordinados.  Ya podéis imaginar como puede ser el ambiente de trabajo o familiar dependiendo de donde se mueva  este “triunfador”.
     Es por tanto importante preguntarnos si realmente es bueno tenerlo “todo” controlado.  Hay que distinguir claramente el control o autocontrol de lo que es la formación, organización y la autoconfianza.  Tanto en el mundo laboral como familiar tener una conducta estable  es necesaria y el control de las emociones ayuda a ello, pero ojo no podemos caer en la falacia de querer tenerlo todo controlado ya que nos impide avanzar, limita nuestras acciones y reprime muchas veces nuestros sentimientos, creatividad y capacidad para innovar.
    Asì que no olvidéis nunca que no se puede tener todo controlado , no se puede estar del todo seguro y que hay que ser capaz de aceptar los errores y aprender de ellos.  Si eres capaz de tener en cuenta estos limites personales que todos en cierta medida nos ponemos , tus triunfos futuros te darán la oportunidad de seguir generando nuevos éxitos.


martes, 12 de enero de 2016

La Independencia de Cataluña


El insecto en el hueco
             "Desde hace muy poquito tiempo, un insecto cayó en un hueco muy profundo. Tenía unas hermosas alas, grandes y fuertes pero en el hueco donde había caído, volar no era una opción, no podía hacerlo porque aquel hueco era muy muy muy estrecho y apenas podía moverse. Intentó una y otra vez abrir sus alas, pero solo conseguía hacerse daño con cada intento, la realidad le demostraba que dentro de aquel hueco era imposible volar. " ¿Cómo saldré de aquí?, pensó . Intentó entonces trepar. Era una opción y tenía que intentarlo. Pero el hueco además de hondo era poco consistente y a cada intento de trepar se producía una nueva caída. Por momentos el pánico y la ansiedad se apoderaba del insecto, que cada vez se hacía mas consciente de que aquel lugar estaba muy oscuro, era muy profundo y empezaba a hacer mucho frio.