viernes, 18 de agosto de 2017



Atentado en Barcelona

     Cuando ocurren acontecimientos como los que nos tocó vivir ayer, la pena, la tristeza, el dolor y la impotencia se instala en nuestros corazones. Nuestro pensamiento se desplaza y corre en busca de compañía, de la compañía de nuestros seres queridos, de nuestros amigos, de aquellas personas que nos transmiten seguridad y paz. Son esos momentos tan tristes los que nos ayudan a entender lo que la vida puede cambiar en un segundo.
      Lejos de derrumbarnos o de conseguir lo que esperan estos desalmados o enfermos que realizan estos atroces atentados, se genera en todos nosotros un sentimiento de solidaridad y de empatía que nos hace estar más juntos que nunca, más sensibles, más humanos y solidarios.